¿Tienes el corazón roto? No te equivoques, esto es cosa de tu cabeza.

Qué bonita es la vida cuando estamos enamorados… ¿Si va? Todo es de color de rosa, la mariposas en el estómago y la sonrisa no desaparece de nuestra cara. (awwww que bonito) Pero de repente: ¡JUAZ! Lamentablemente, volveremos a caer de nuevo en la “trampa”, aunque esta vez podemos estar preparados y ser conscientes de lo que ocurre en nuestro interior. La ciencia tiene una explicación para casi todo, incluyendo cómo reacciona el cuerpo cuando rompemos con nuestra pareja. Ante esta situación, siempre hacemos referencia a un corazón roto, pero ¿qué ocurre con el cerebro?

Pero tenemos un culpable: la dopamina

Para entender mejor por qué vivimos tan intensamente todas las etapas de una relación amorosa es importante que antes conozcamos un término fundamental: los neurotransmisores. Éstos son sustancias químicas que sirven para que las neuronas se comuniquen entre ellas, dando como resultado nuestras acciones, pensamientos y sentimientos. Entre todos ellos se encuentra la dopamina, que tiene un poder estimulante que afecta al cerebro y le dice todo aquello que necesitamos para sentirnos bien. Esto se multiplica por 100 cuando estamos enamorados, llegando a veces a la obsesión.

¿Por qué duele el desamor?: díselo a tu cerebro.

Además de entrar en acción este tipo de neurotransmisores, debemos contar con otro suceso de gran importancia. Cuando mantenemos una relación intensa o duradera, el cerebro crea una memoria interconectada con nuestra pareja. Al poner fin a esa historia de amor, la desconexión es brutal y dramática, creando una dependencia similar al síndrome de abstinencia. Como ya saben, en estos casos, la obsesión de la que hablábamos antes no desaparece, sino que empeora…

En este momento, se activa el llamado núcleo accumbens, es decir, un sistema de recompensa del cerebro que hace balance de pérdidas y ganancias. Nos referimos a ese preciso instante en el que nuestra cabeza, llena de preguntas, está a punto de explotar. ¿Qué he hecho mal? ¿Estará con otr@? ¿Es el momento de pasar página? ¿Me echará de menos? Para volverse loco… Este estado de tristeza genera también movimiento en algunas regiones cerebrales que controlan el dolor físico o la angustia. ¡El poder de la mente, chav@s!

Afortunadamente, este sentimiento no dura para siempre, a pesar de lo que muchas veces creemos. Para superar una ruptura solo debemos enfrentarnos a ella como cualquier otra adicción: buscando distracciones, evitando sus recuerdos y dejando paso al tiempo.

 

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