Muchas veces bajamos de peso sometiéndonos a rigurosas dietas y un régimen de ejercicio bastante exigente, y por más que adelgazamos, la panza simplemente no se va.

Una de las zonas del cuerpo en donde más se acumula la grasa es el abdomen bajo. Cuando haces ejercicio y reduces tu consumo en grasas y azucares regularmente la panza se reduce, si no es tu caso podría tratarse de estrés.

Un estudio publicado por la Universidad de Yale, revela que el estrés libera cortisol, una sustancia que incrementa los niveles de azúcar en la sangre y es lo que provoca que por más que adelgaces la panza no desaparezca.

También podría deberse a inflamación a nivel del intestino. Algunas personas que padecen de colitis no pueden deshacerse de esa panza porque no es grasa, el problema viene desde un órgano.

Si haces ejercicio, llevas una dieta balanceada y no logras bajar esa panza, debes poner atención e tu estado de ánimo, lo más seguro es que el estrés sea el causante.

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