Mantenerse conectado a los amigos y familiares es saludable, muchas personas llevan el concepto de la conectividad social a un extremo. Esto llevó a unos científicos canadienses a acuñar el término “hiperconectividad”. Esto se refiere a los humanos que utilizan múltiples modalidades de comunicación, tales como: correo electrónico, mensajería instantánea, comunicación cara a cara, Facebook, mensajes de texto y teléfonos celulares… Seguro que es usted esta misma persona o conoce a muchas así.

Se estima que por cada 100 personas en el mundo, 96 de esas personas poseen teléfonos celulares. En algunos países, es muy normal que la gente posea y utilice incluso múltiples dispositivos. Mientras que el número de teléfonos móviles en el mundo no supera la población total de la Tierra, se está acercando. Hay casi 7.5 mil millones de personas en la Tierra, y casi 6.8 millones de teléfonos celulares. La tecnología, el uso regular del teléfono celular, y el acceso constante han reconectado los cerebros de la mayoría de las personas.

Casi todo el mundo está constantemente revisando su teléfono para ver la última actualización de Facebook, mandar algunos mensajes, actualizar aplicaciones, o incluso solo navegar por alguna web de noticias. La mayoría de las personas, sin darse cuenta, se han convertido en seres totalmente dependientes de los teléfonos celulares para navegar por el mundo. Pero, ¿qué es el síndrome de la vibración fantasma? Es algo muy interesante, por lo que es mejor que no se lo pierda…

El uso creciente de los terminales ha llevado a algunas personas a experimentar un fenómenos conocido como “síndrome de la vibración fantasma”. Se caracteriza por un individuo percibe falsamente que su teléfono celular está vibrando en un momento en que claramente no lo está. Aquellos que experimentan la vibración fantasma pueden estar realizando alguna actividad con su teléfono celular en el bolsillo, pero simplemente creen que está vibrando o sonando cuando no lo está.

El teléfono puede estar completamente apagado o no mostrar ninguna actividad, pero la persona que percibe la vibración cree con plena convicción que ha estado vibrando. Es como si su mente se la estuviera “jugando”. Los que han escrito sobre esta condición han cuestionado si es resultado del daño acumulativo del nervio, de las alteraciones desfavorables de la química del cerebro, o simplemente, un signo inofensivo de la dependencia de la tecnología.

Es probable que aquellos expuestos a tonos sensibles o vibraciones sobre una base consistente, independientemente de la fuente, puedan experimentar variaciones de esta condición mucho antes de los teléfonos celulares. A veces, incluso estas personas podrían haberlo experimentado mucho antes, con teléfonos fijos estandarizados y ciertos dispositivos electrónicos. De todas formas, no quiere decir que la persona esté loca, o alucinando.

Probablemente, se trate de un efecto de la ansiedad por querer que ocurra algo en el teléfono, una simple condición psicológica. Lo que ocurre es que cualquier estímulo de nuestro cuerpo, se interpreta como si el celular vibrara o sonará, un deseo que anhelamos por así decirlo, que alguien comente algo, que nos llegue un mensaje a WhatsApp, que nos manden un mensaje privado en Facebook, ya sabes, prácticamente lo que se hace todos los días.

Parece que nuestra piel utiliza unos receptores que detectan algunas vibraciones fantasmas, de frecuencias altas y bajas, y como un celular realiza sus vibraciones a frecuencias de 30 a 180 Hz, se pueden captar muy fácilmente. Con el paso del tiempo, cuantas más actividades hagamos en nuestro dispositivo, más fácil nos acostumbraremos a sus vibraciones, por lo tanto, podremos experimentar vibraciones fantasmas, ya que los receptores de nuestra piel saltarán al menor indicio.

¿Qué personas se ven más afectadas?

Como no podía ser de otra manera, los adolescentes. En el año 2012 se llevó a cabo un estudio con dos mil estudiantes de universidad, de los cuales el 90% admitió que sentía que el celular vibrara cuando en realidad no lo hacía. Sin embargo, lo peor es que indicaron que no les molestaba porque “formaba parte de sus vidas”. A medida que la persona asciende su nivel de ansiedad, el síndrome empeora debido a un uso demasiado excesivo, debido a todas las cosas que se pueden hacer en un mismo dispositivo.

Asimismo, los investigadores calcularon que una persona promedio utiliza el celular por lo menos en 150 ocasiones diarias. Para poder reducir los efectos de este síndrome, recomendaron descansar del dispositivo algunos ratos, realizar actividades de ocio que no tuvieran nada que ver con la tecnología al menos 30 minutos al día. ¿Te crees capaz? Por favor, los grupos de amigos, mejor sin móvil, para hablar de todos los temas posibles, como en antaño.

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